5.5.08

Contra-Cool-tura

Leo una de esas notas del “Diario de un Consejero”-en un periódico regional- en la que el referido señor glosa el "homenaje" que se había dado visionando La Sociedad del Espectáculo, de Guy Debord. Me sorprende cómo coincidiendo tanto en gustos éstos nos produzcen efectos tan dispares: lo que para PAC es puro placer, a mí me produce cierto estupor. Ya lo decía el mismo Guy, en 1988, cuando diferenciaba, entre los pocos que lo entendían, a quienes se dedicaban a defender el sistema de dominación espectacular y quienes, permítanme, nos obstinamos en hacer todo lo contrario. Hoy, cuando el frío invierno cesa y conforme nos alejamos de la estufa apagada de la cultura del acrónimo, tan de los años 20, el Sr. Consejero quiere que volvamos la mirada a las tendencias frescas de la primavera, en una suerte de remember sixty, para que nuestro SOS, que ya no es más PAC, sea más cool.

Si muchos reconocemos en la permanente crisis de la cultura burguesa una imagen de ese cuadro de descomposición de las viejas superestructuras culturales. Si muchos todavía creemos en que hay que llevar a su destrucción extrema a todas las formas de pseudo-comunicación cultural y profundizar en una comunicación más real, situacionista diría Guy, con objeto de convertir el arte en una organización directa de las sensaciones superiores, para, recuperando la máxima beuysiana de “todo hombre un artista”, retomar la labor de producirnos a nosotros mismos y abandonar el empeño secular de crear cosas que nos esclavizan y nos estorban… entonces viene nuestro Consejero del ramo y nos dice que la revolución cool-tural, esta temporada, la hace él.

No cabe duda que el Sr. Cruz, quizá por su inclinación francófila, representa muy bien a nivel regional esa imposición de lo espectacular integrado que definía nuestro admirado Guy como el fin de la división del trabajo: un historiador del arte que se mete a gobernar la cultura para colocar a ambas fuera de la ley, en la más pura clandestinidad, volviéndolas invisibles por exceso de exposición. El Sr. Cruz se ha convertido en el auténtico Polaris de la mirada, consiguiendo que su brillo tecnológico, la eficacia de su gestión, su capacidad para generar una paradójica sorpresa previsible y su habilidad para ofrecer, en un presente continuo, como nuevo lo viejo, oculte la mediocridad opaca que impera en gran parte del arte y la cultura contemporáneas, no sólo regionales, sino nacionales e, incluso, internacionales.

Y si la “industrialización” del arte y de la mirada del espectador, son un hecho consumado en el mundo occidental, su “institucionalización espec(ta)ular” en nuestra región está tomando el personalismo propio de un régimen. Las propuestas de nuestro PAC-SOS-Cool-Cruz no buscan sino una organización absoluta de nuestra experiencia cultural cotidiana, ofreciéndonos sus contrarios como si fueran parte de su propia naturaleza: la exclusión y el sectarismo se nos propone como el mejor ejemplo de la apertura y la transparencia, el más férreo dirigismo toma el rostro de la espontaneidad, la imposición toma la forma de la participación y la mirada más autocrática se nos aparece como la más bella manifestación de la democracia y la creación libre. De este modo, y sin darnos cuenta, sabiendo que el espectáculo acaba provocando tolerancia, las montañas de escombros y la abundancia de Ces formarán parte de nuestro paisaje cotidiano distrayéndonos de la única rebelión posible: la rebelión contra esta particular espectacularización de la sociedad murciana que afecta a la política, a la ética y, como no, a la estética.

Sr. Cruz, la auténtica creatividad de nuestra época está muy lejos de eso que oficialmente se reconoce como “arte” y, desde luego, más lejos si cabe de esa atalaya del poder cultural que usted ostenta. Por eso, si se empeña en seguir secuestrando la cultura como producto humano, crítico y de pensamiento, y continúa promocionando el conformismo social y político, recreando formas de estetización difusa de nuestra vida cotidiana, con el aparente único objetivo de teatralizar una ilusoria “autorevolución” permanente, ha de saber que siempre va a tener en frente a algunos de los pocos que entendemos, de verdad, la lógica interna de su lenguaje: frente a usted tendrá siempre vivo el movimiento contra-cool-tural.

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